Ahorrar
Hay un libro excelente en línea que le permite aprender lo básico de la Economía moderna, y es gratis. Por el momento, le traduzco este capítulo 24, que trata sobre la virtud del ahorro, y elimina algunos mitos sobre el gasto del dinero sin sentido.
http://jim.com/econ/chap24p1.html
“Desde tiempos inmemoriales, los sabios han enseñado las virtudes del ahorro, y advertido contra las consecuencias de la prodigalidad y el desperdicio. Esta sabiduría proverbial se refleja en la ética común y en los juicios prudenciales de la humanidad. Pero siempre han existido los que desperdician, y siempre han existido los que racionalizan este desperdicio.
Los economistas clásicos, refutando las falacias de su día, mostraban que el ahorrar resultaba siempre en el mejor beneficio para el individuo, y no sólo eso, resultaba beneficioso para la nación. Mostraban que el ahorrador racional, al hacer una provisión para su futuro, no estaba haciendo daño a la comunidad, por el contrario, le estaba ayudando. Pero hoy en día, la virtud antigua de la frugalidad, al igual que la defensa de ésta por los economistas clásicos, está bajo ataque, por supuestas nuevas razones, mientras que la doctrina opuesta (el gasto inmedido) está de moda.
Para demostrar nuestro punto fundamental tan claramente como sea posible, no podemos hacer nada mejor que utilizar el ejemplo que nos daba Bastiat a través de una historia de dos hermanos.
Dos hermanos, el primero un gastalón, y el otro un hombre prudente, habían heredado un ingreso de 50,000 por año, después de impuestos. Ignoremos por el momento la pregunta de que si los hermanos debían seguir trabajando o regalarlo a caridad, pues tales preguntas son por el momento irrelevantes para nuestro ejemplo.
Alvin, el primer hermano, es una persona de lujos que gasta mucho. Gasta no sólo por temperamento personal, sino por sus principios personales. Alvin cree en las enseñanzas de Rodbertus, que declaró en el siglo XIX que “los capitalistas deben gastar sus ingresos hasta el último centavo en comodidades y lujos, pues si determinan guardar este dinero, los bienes se acumulan, y parte de los trabajadores perderán su empleo”. Alvin siempre se ve en los clubs nocturnos; da buenas propinas; mantiene una casa pretenciosa, con sirvientes; tiene un par de choferes, y no se preocupa por el número de automóviles que posee; tiene un establo de caballos, un yate, es un viajero y regala a su mujer brazaletes con diamantes, además de regalar objetos caros a sus amigos.
Para hacer todo esto, gasta su capital. Pero qué importa? Si ahorrar es un pecado, gastar debes ser virtud; y en cualquier caso, sólo está cumpliendo con la parte del daño que su hermano Benjamin, el que nunca gasta nada.
No hace falta mencionar que Alvin es un favorito entre los meseros, los dueños de restaurantes, los joyeros y los establecimientos de lujo de toda índole. Lo ven como un benefactor público. Ciertamente es obvio para todos que está dando empleo a todos y repartiendo su riqueza.
Comparado con él, su hermano Benjamin es menos popular. Poco se le ve en las joyerías o clubes nocturnos, y no conoce a los meseros por su primer nombre. Mientras Alvin gasta más de sus 50,000 anuales, Benjamin vive mucho más modestamente, con sólo 25,000 anuales. Obviamente, las personas sólo ven lo que les pega en la cara, y piensan que Benjamin no genera tantos trabajos como Alvin, y la mitad de su fortuna que no se gasta es como si no existiera.
Pero qué hace Benjamin con sus otros 25,000? No los deja sentarse en su chequera, debajo del colchón, o en su caja fuerte. Los deposita en un banco, o los invierte en un negocio. Si los pone en un banco de ahorros, el banco los usa para prestar a negocios a corto plazo, como capital para el trabajo, por ejemplo. O los usa para comprar activos seguros. En otras palabras, Benjamin invierte su dinero directa o indirectamente. Cuando el dinero se usa para invertir en, comprar o construir bienes capitales (casas, edificios, fábricas, negocios que produzcan, barcos, máquinas), todos estos proyectos inyectan dinero a la economía, y dan tanto empleo como si se gastara este dinero directamente en consumos al público.
En pocas palabras, “Ahorrar”, en nuestro mundo moderno, es sólo otra forma de gastar. La diferencia usual es que el dinero se entrega a otra persona para utilizarse en medios que aumentan la producción. En cuanto se refiere a “generar empleos”, el método de Benjamin pone la misma cantidad de dinero en circulación, además de ser un ahorro. La diferencia es que los empleos generados por Alvin son vistos por cualquier persona que reciba su dinero directamente; pero es necesario observar con detenimiento, y pensar por un momento, que todo dolar que Benjamin “ahorra” genera tanto empleo como cada dólar que Alvin gasta en sus noches.
Pasan 12 años, y Alvin está en bancarrota. No se le ve en los clubes nocturnos ni en las tiendas de moda; y aquellos que le servían y lo adoraban, ahora se refieren a él como un tonto, si es que lo recuerdan. Escribe cartas pidiendo a Benjamín.
Benjamín, que continúa con la misma proporción de gastos contra ahorros, no sólo está generando más trabajos que nunca, porque sus ingresos han crecido a través de sus inversiones, pero además sus inversiones han ayudado a generar mejores trabajos para las personas. Su riqueza capital e ingresos son mayores. En resumen, ha causado un aumenta a la capacidad productiva de la nación; Alvin no lo ha hecho. “